TIEMPO DE LLUVIAS
Hay algunos que cuando ven llover, ni se mojan ni se acongojan porque siempre, desde que nacieron, han tenido un techo sobre su cabeza; hay otros a quienes les llovió fuerte en su infancia, en su adolescencia, pero que luego tuvieron la fortuna de poder construirse un techo capital; de estos, también hay –muchísimos- que ven llover y ni se inmutan. Unos y otros adoran ciertas consignas: ¡Que se mojen otros!; ¡sálvese quien pueda!; ¡a mí mis tortas!; ¡cada quien para su santo! El pie de foto de todos ellos es una palabra que comienza con ego y termina con ismo
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